lunes, 2 de mayo de 2016

Retrato

Te dibujo, te dibujo para no olvidarte.
Dibujo tus besos, tus tormentos
Tus dolencias y tus alegrías
Dibujo desde lo más profundo de ti.

Dibujo la manera en que lamías tus labios
Cuando te concentrabas
Tu letra, rápida y nerviosa
Dibujo tu historia,
Y tu manera de entreabrir la boca cuando escribías.

Dibujos tus quejas,
Tus lamentos,
Tus ojos cerrados
Que veían un mundo completo.
Te dibujo a ti

Porque la memoria es divina
Y los recuerdos vienen con fecha de vencimiento.
Y para cuando no me acuerde de ti
Miro tu dibujo y
Siento que existes de nuevo.



domingo, 1 de mayo de 2016

La habitación

Dichosos aquellos a quienes se les permite soñar en grande, aquellos que con un simple salto encima de la cama pueden ver un mundo diferente, inigualable. A las dos de la mañana la lámpara continúa encendida, y dentro de la habitación se sitúan tres niños felices. Visten pijamas rotos, comprados en una tienda de segunda mano. Saltan, se ríen, se divierten, como lo hacen los niños. No les preocupa que la cama esté a punto de destrozarse, que las paredes oscuras comiencen a desquebrajarse, que las frazadas que llevan sus camas no hayan podido ser cambiadas en años, ni que a la mañana siguiente tengan que ser tratados como esclavos. Allá, bien abajo hay un mundo diferente, inigualable. Hay una luna fresca y llena, estrellas que iluminan como faroles en la avenida, hay un río humeante, y un montón de bosques con árboles que han perdurado allí durante siglos. Y los niños ríen, ¿qué más podrían pedir? Son las dos de la mañana y mientras los demás duermen plácidamente en sus camas con sábanas de seda, ellos sueñan. No importa que el padre que está en la habitación de al lado se vaya a levantar con un cinturón en la mano. No importa que la madre después del estruendo ni siquiera se levante para ver cómo están. No importa, porque pueden quitarles la ropa, la cama, la lámpara. Pero nunca les podrán quitar el derecho a soñar. 


Feria del libro

Les cuento que ayer fui a la feria del libro de Plaza de Armas y la verdad no me decepcionó, pero tampoco me impresionó demasiado. Nada que no haya visto en la "oficial" del año pasado. Lo que sí me gustó es que los libros estaban bastante baratos y mi nueva adquisición fue No ficción de Alberto Fuguet, el cual anhelaba hace ya bastante tiempo. El libro lo comencé a leer anoche y ya me falta menos de la mitad para terminarlo. Estoy intentando no leerlo tan rápido porque quiero disfrutarlo, pero se me hace difícil. Es muy corto, y muy fácil. Aún así me tiene atada. Cuando lo termine tal vez haga una reseña.
Les dejo una foto de mi bebé:
¡Y que tengan una bonita semana!

sábado, 16 de abril de 2016

Capítulo 7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. 

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


          *Capítulo 7, Rayuela



viernes, 15 de abril de 2016

Te miré

Te miré por el rabillo del ojo, evitándote, siéndote indiferente. Caminaste, todo alrededor era una nimiedad, algo difuso, como una cámara cuando está desenfocada. Enfoco. Me voy. Pienso y desaparezco.
¿Y qué hay de mí? Sé que soy sólo un macro con demasiado zoom, imposible de notar, imposible de pensar. Pero en toda esta gigantesca utopía me pongo de rodillas y pienso que por favor, por favor algún día algo sí pueda ser una realidad.
El corazón acelerado, las manos temblorosas, los golpes al suelo con un pie que no se puede parar porque está en modo repeat. Las ganas inmensas de estar en alguna de tus neuronas, al menos por cinco segundos. Menos de cinco segundos y yo podría ser feliz. Podría sonreír.
Y en el fondo la música, el motor de un auto, un perro ladrando, el pitido de una tetera hirviendo, tres risas al unísono y mi sangre bombeando como nunca. 
El abismo que nunca llegó me despierta.
¿Qué era antes de esto? ¿Fui algo más, algo diferente? Me pregunto si la gente mirará a tu ausencia mientras camina o soy sólo yo. Soy un vacío perdido, un vacío sin rumbo, soy lo patético, lo frenético, lo ridículo y aun así, con tantas cosas dentro soy un vacío. Tal vez te lo has llevado todo… mi ropa, mi pelo, mis ojos, mis emociones, mí.  
Otro día.
El viento me golpea en la cara, en el cuello, por todas partes. Y sé que cuando vuelvas voy a caer en toda esa abstracción de nuevo, en los detalles, como cuando cerrabas los ojos y todo desaparecía. Desenfoco. Me voy. Pienso y desaparezco de nuevo.



sábado, 2 de abril de 2016

Cuando vuelva la felicidad, haré como si nada

"Cuando vuelva la felicidad, haré como si nada. Simularé no darme cuenta, como alguien que es capaz de vivir sin ella, que aprendió a hacerlo y está bien así. Cuando vuelva la felicidad, no le diré nada. Fingiré no verla y ya está. Igual que, mientras estudiaba, sentía que te movías por tu habitación, oía la radio difundir su música suavemente, aunque no hacía caso porque pensaba que era una nimiedad. La felicidad era eso, pero yo no lo sabía. A veces, en el silencio me parece advertir ruidos al otro lado de la pared y aguzo el oído. Pego la oreja a la pared y escucho. En mi lado sólo el vacío, en el tuyo tu ausencia. Y vencen siempre: dejo que me aniquilen con el poder de las cosas invisibles. Cuando vuelva la felicidad, podrá incluso echarse a gritar, pero no permitiré que me engañe. Cuando era niña me acostabas y luego entornabas la puerta. Oía que la abuela te preguntaba «¿Se ha dormido?», y tú le contestabas: «Sí, estaba cansada. Se ha pasado el día jugando. —Y añadías—: Si mañana hace buen día la llevaré al parque.» La llevo a la playa, la llevo conmigo. Hasta el fin del mundo. Siempre. Para siempre. Voces procedentes de otra habitación. Luego me dormía. La felicidad no era un grito, sino un susurro velado.
Debo recordarlo, a pesar de que sé que nada volverá a ser como antes, que nada vuelve a ser idéntico a sí mismo. Ese quedo susurro es la única felicidad que conozco. (…)
Quizá llega un momento en que todo se resquebraja y luego, poco a poco, se rompe: mi abuela riéndose en el garaje; la lluvia dentro de tu habitación; un objeto que creías perdido y que retorna. Y, al final, también tú te conviertes en algo distinto, aunque de algún modo más exacto. Ya no eres el pensamiento constante que duele, sino el hecho inesperado que nos sorprende y libera. No hemos puesto el paraguas en tu habitación, sino bien a la vista en un rincón del recibidor. Lo hemos colocado de pie, y resplandece de algo que ya no conseguíamos ver." 
*Fragmentos sacados del libro La lluvia en tu habitación, Paola Predicatori.


sábado, 5 de marzo de 2016

Hazlo.

La felicidad no tiene exactamente la misma definición para todos. Hay quienes morirían por ganarse la lotería, tener una casa, hijos, una esposa, un esposo. Hay quienes se pierden buscando un amor verdadero sin saber exactamente lo que es. Otros amarían poder ser famosos, ser recocidos por algo, dejar una marca. Hay quienes encuentran la plena felicidad sólo y únicamente en Dios.
Mi felicidad es diferente, es una felicidad estúpida, lo que nadie quiere. Mi felicidad requiere de paisajes y mi mente. Sólo mi mente y yo. No necesito dinero, no necesito que alguien reconozca quién soy. No quiero cosas, no quiero la estúpida ropa por la cual tanto me preocupo y juzgo a la gente. No necesito una casa más grande ni tener un auto. Esas cosas son las que me hacen ser una persona tóxica.
Mi felicidad es tener un mundo enteramente único y mío. Viajar, conocer millones de lugares. Recorrer el mundo. Leer un buen libro, poder escribir un buen texto escuchando buena música. Encontrar a Dios. Conocer gente que sea más feliz que yo.
Sé, estoy segura de que si me alejo de las millones de cosas malas que hay en mi vida voy a encontrar mi felicidad absoluta.
¿Por qué tendría que tener esa ropa? ¿Esa casa? ¿Ese dinero? ¿Por qué tengo que tenerlo si realmente lo que necesito para ser feliz está en otra parte?
¿Y por qué? Dime, ¿tengo que tener ese título? ¿Ir a esa universidad? ¿Por qué tengo que tener ese trabajo el cual no me interesa en lo absoluto? ¿Por qué me tengo que preocupar de hacer lo que gente espera de mí? Dime, porque todavía no encuentro una buena razón.
¿Por qué tengo que vivir como los demás, preocupada de cuánto gano, de cuánto gasto, del trabajo que tengo y lo que hago con mi vida, si con libros, mi mente, Dios, y un buen viaje me basta?
A la mierda la preocupación, a la puta mierda si en cinco años más soy pobre o no. A la mierda toda esa cosa de estudiar, estudiar y estudiar. No me gusta, ¿y si no me gusta por qué tengo que hacerlo? ¿Por qué debería dejar que ALGUIEN, otra persona decida lo que tengo que hacer con mi vida? ¿De verdad tienen idea de lo que es mejor para mí? ¿O sólo ven lo que es mejor para ellos? Yo creo que esa respuesta sí la tengo.
Así que por qué amargarse, ¿por qué pensar en mi colegio de mierda, en mi ciudad de mierda, en las mierdas de personas que me rodean, en lo cansada que estoy, en lo frustrada que me siento, cuando tengo una vida? Cuando tengo amigos, cuando tengo a Dios, cuando tengo una familia, cuando tengo amor, cuando tengo un infinito puto futuro por delante en el cual voy a poder hacer lo que yo quiera, cuando tengo este inmenso mundo hermoso el cual tengo que conocer. No hay excusas, no hay ninguna mierda de barrera que me impida ser y hacer lo que quiero. Está en mi mente, está en TU mente. Sólo hay que dar el puto salto y ya está.